domingo, 28 de octubre de 2012
Contracolumna
FIDEL Y HANK: PASAJES DE LA REVOLUCIÓN
Por José Martínez M.
México, D. F.- Durante su estancia en México Fidel Castro le
pidió a Carlos Hank González un lugar para preparar a sus combatientes para la
Revolución cubana.
Fidel le pidió a Hank un lugar que se asemejara a la cadena
montañosa en la región suroriental de Cuba, en las provincias de Granma y
Santiago. Días después Hank recibió un reporte confidencial de sus allegados.
De acuerdo a las necesidades de Fidel y sus huestes sugerían un paraje en las
faldas del Nevado de Toluca; como segunda opción se le ofreció a Fidel unos
terrenos cercanos a Ixtapan de la Sal. Ninguno de estos parajes convenció al
mítico comandante, hasta que por fin se decidió por un lugar cercano a Chalco,
la Hacienda de Santa Rosa, a la que vio como el lugar ideal, pues en ese
entonces la zona se encontraba alejada de la mancha urbana y estaba rodeada de
cerros.
Mientras tanto, informes de la CIA reportaban a Washington y
La Habana sobre los movimientos de Fidel Castro y sus hombres en territorio
mexicano. Incluso el dictador Fulgencio Batista envió esbirros para asesinarlo.
Durante un buen tiempo los guerrilleros pasaron
inadvertidos.
El profesor Carlos Hank mantenía una estrecha relación con
Fidel y con Camilo Cienfuegos. De vez en cuando comían o cenaban en casa de
Hank.
Según una anécdota (ratificada en Cuba, por el propio Jorge
Hank Rhon), la noche del 27 de enero de 1956, durante una cena en la casa del
Profesor, en Toluca, su esposa la señora Guadalupe Rhon comenzó a sentir los
primeros dolores de parto. En casa de los Hank estaban como invitados Fidel
Castro y Camilo Cienfuegos.
Jorge Hank Rhon lo contó así: “El 27 de enero de 1956
estaban cenando en la casa mi papá, Fidel Castro, creo que el Che Guevara, mi
tío y dos o tres personas más. En ese momento mi mamá se fue al hospital para
tenerme; ¡nací el 28 a la una de la tarde!”.
Meses después, por un hecho circunstancial, los disidentes
cubanos fueron detenidos por policías preventivos de la ciudad de México, pero
jamás delataron al Profesor, aun cuando fueron torturados. Algunos detalles de
su detención constan en documentos provenientes del Archivo General de la
Nación.
De acuerdo con los expedientes policiacos, Fidel Castro y el
Che Guevara fueron detenidos cinco meses antes de que partieran en el Granma
hacia la isla para iniciar su lucha armada.
Los documentos contienen la declaración inicial y una
ampliación de la misma, ambas realizadas en algún lugar del Distrito Federal.
Estaban en la sección Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de
Gobernación, que se encuentra en el Archivo General de la Nación bajo resguardo
y clasificación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Según uno de los expedientes, Fidel Castro fue aprehendido
accidentalmente por policías preventivos el 20 de junio de 1956, y fue
entregado para su custodia a la Dirección Federal de Seguridad, donde se mantuvo
literalmente secuestrado. Luego se supo que para dejarlo en libertad debieron
intervenir varios personajes de la política mexicana, entre otros el ex
presidente Lázaro Cárdenas y el propio presidente Adolfo Ruiz Cortines, así
como Fernando Gutiérrez Barrios.
Casi una semana después de su detención, Fidel Castro fue
presentado ante el Ministerio Público para que rindiera su declaración.
El 24 de junio fue aprehendido Ernesto Guevara, junto con
otras doce personas, tras un operativo de la Federal de Seguridad en la
Hacienda de Santa Rosa, en Chalco, que el profesor Hank les había facilitado a
través de intermediarios.
En los expedientes del Ministerio Público Federal no aparece
ningún número de folio, ni el nombre del agente ministerial, sólo una firma ilegible;
tampoco se registra la ubicación de la oficina. Lo único que aparece al calce
es el logotipo que identifica a la Procuraduría General de la República.
Ernesto Guevara manifestó en sus declaraciones tener más o
menos año y medio de vivir en México, procedente de Guatemala, con pasaporte
argentino y visa de turista.
Dijo contar con 28 años de edad y ser originario de Rosario,
provincia de Santa Fe, Argentina, y que realizó sus estudios de médico en la
Universidad de Buenos Aires, mismos que concluyó en 1953.
Aseguró haber salido de su país en ese año y haber residido
en Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador
y nueve meses después haber partido a Guatemala.
En ese país se dio de alta en el ejército, bajo el mando del
coronel De León, jefe de operaciones del presidente Jacobo Arbenz, quien fue
derrocado un día antes de que Guevara fuera mandado al frente.
En su declaración niega ser comunista militante, pero
reconoce la inquietud que le había despertado la teoría marxista, la cual
consideraba que no se interpretaba exactamente en la URSS.
Acerca del Movimiento 26 de Julio en México, expuso en su
declaración que a su llegada a la capital del país ingresó a la Agencia Latina
de Noticias, que era mantenida extraoficialmente por el gobierno argentino, y
que al mismo tiempo prestaba sus servicios en el Hospital General y en la
Facultad de Medicina de la UNAM.
El Che afirmó que, un año antes, un amigo, cuyo nombre no
identifica, lo llevó a la calle de José Amparán 49, donde conoció a Fidel
Alejandro Castro Ruz, quien preparaba un movimiento revolucionario contra el
gobierno de Fulgencio Batista, y que después le pidió de favor arrendar el
rancho Santa Rosa, a 10 o 12 kilómetros al sureste de Chalco, Estado de México.
Por su parte, Fidel Castro declaró haber salido de una
reunión donde se ingirió ron, y cuando caminaba tranquilamente con otros dos
cubanos, unos policías preventivos capitalinos les marcaron el alto y, al darse
cuenta de que estaban armados sin poder explicar las causas, fueron remitidos a
la autoridad superior, que los entregó a la Dirección Federal de Seguridad.
Relató, además, que el 7 u 8 de julio de 1955 llegó como
turista a la ciudad de Mérida por vía aérea y de inmediato voló al puerto de
Veracruz. De allí viajó en camión al Distrito Federal, donde permaneció hasta
octubre para salir a Estados Unidos a organizar clubes patrióticos de cubanos,
y que regresó a México en diciembre para viajar luego a Costa Rica, cuando se
le vencía la visa, y que retornó a los cuatro días con sus documentos en regla.
Manifestó que las casas de residencia de los cubanos
exiliados, con 8 a 10 habitantes, estaban en Insurgentes Norte 5, en Kepler y
Copérnico, en Avenida México 33, y que en el Rancho Santa Rosa había entre 15 y
20 personas.
Durante su declaración, Fidel hizo constar varias cosas: que
la Revolución cubana no la estaban organizando desde México, sino que se
planeaba en Cuba por miles de ciudadanos.
Insistió que él era el dirigente del Movimiento Revolucionario
26 de Julio en Cuba, Estados Unidos y México y que en ningún momento había
incluido en sus planes revolucionarios atentar contra el dictador Batista. E
hizo constar que Ernesto Guevara no era miembro activo de su organización, sino
que únicamente actuaba en calidad de médico.
Al ampliar su declaración, Fidel Castro contó sus orígenes
políticos, su formación en la que obtuvo los títulos de doctor en derecho
civil, licenciado en derecho diplomático, licenciado en derecho administrativo
y doctor en ciencias sociales, así como su afiliación al Partido del Pueblo
Cubano, denominado allá como ortodoxo, al que perteneció desde el 22 de marzo
de 1952. Precisó no tener ningún nexo con el Partido Comunista (de Cuba) ni
participar de la ideología comunista.
Días después de ser liberados, los guerrilleros se dieron a
la tarea de organizar su partida rumbo a Cuba. No obstante, faltaba un medio de
transporte que los llevara a la isla. Por fortuna, Fidel conoció a Antonio del
Conde, quien se dedicaba a la venta de armas, un negocio legal entonces en
México.
Del Conde le habló de una barcaza de su propiedad, la cual
Fidel no conocía físicamente. Se trataba de un viejo yate destartalado, con el
motor y la quilla descompuestos. A pesar de ello, Fidel Castro le dijo: “Si
usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba”.
Así se escribió el inicio de la Revolución cubana.
viernes, 26 de octubre de 2012
Columna
Reflexiones
Por Francisco Alfaro Ramírez
POLICÍA CIENTÍFICA O ACIENTÍFICA
Hoy nos podemos preguntar a donde ha ido a parar todo el
dinero que ha sido “invertido” en lo que el gobierno federal nos ha vendido
como la “policía científica”, si vemos los resultados del gran derroche o la
gran estafa que se ha hecho al pueblo mexicano con la policía científica,
saldremos muy decepcionados.
Sabiendo primero que el famoso mando único tiene un gran
problema, ya que hay gran oposición, no solo de algunos municipios, sino de
gobernadores, quienes mantienen intereses, no solo por el manejo de alquilar a
la policía auxiliar, pagando salarios miserables, negándoles prestaciones,
incentivos y apoyos económicos, caja de ahorros, etc., pero el manejo de la
policía de tránsito es una gran fuente de recursos y de constante corrupción.
Los sistemas de control policial, en apariencia son
efectivos, pero en realidad, vemos el tipo de policías que en apariencia nos
cuidan, pero sobre todo la investigación está encaminada a actuar solo de
manera eficaz, rápida y constante, solo si se debe de investigar las muertes de
los allegados de nuestros gobernantes, entonces sí, todos los dispositivos,
todos los recursos, toda la ciencia actúa para resolver el caso, como el caso
Moreira, hijo de priista, sobrino de gobernador priista, es pues la
investigación hecha con la antigua tortura, amenazas, violación de los derechos
humanos, obviamente auxiliado con jueces que aceptan y hacen de la justicia una
constante cuando se trata de apoyar al poder político.
No podemos olvidar el gasto excesivo, pero solo con
beneficio para el poder político, y la población sigue sin ver el resultado de
su inversión, es decir que todo el dinero invertido para los gastos en la
policía al igual que en la educación y los partidos políticos, no reflejan lo
invertido.
Son más de 100 millones de pesos pagados en alojamiento de
la policía federal, más 38.8 millones para renta de espacios, más mil 100
millones para 14 cuarteles, más 700 millones para la policía científica, todo
esto más los sueldos, de toda la policía que nos ha decepcionado, ya que ha
tenido que ser respaldada por el ejército, que si bien es una fuerza muy
grande, no está capacitada para realizar la labor de la policía civil.
Podríamos decir que la labor policiaca ha fracasado para
hacer segura a la población de muchos lugares del país, se mantienen las viejas
costumbres policiacas, incriminar, detener y plantar evidencias, torturar,
desaparecer, encubrirse, evitar cumplir con la labor policial, actuar sin
ética, posiblemente ni siquiera conozcan el significado de la palabra, pero sobre
todo con la total falta de una metodología científica, y si esta existe,
posiblemente solo sea utilizada para resolver los casos por consigna.
Vemos también una total descoordinación entre las policías,
que no existe una base de datos sobre la delincuencia y sus integrantes, que no
existe inteligencia operativa, cruce de información, y que no se utilizan los
mapas delictivos que tienen desde los municipios hasta los grupos de
inteligencia militar, pasando por las áreas de gobernación estatal y federal.
Uno de los grandes problemas es que la legislación actual no
abre ni otorga garantías a los policías, la falsa idea de lo que son los
derechos humanos otorga más garantías a la delincuencia que a las víctimas y a
los policías, por lo que los aliados de los delincuentes son los gobernantes,
quienes en aparente defensa de los derechos humanos defiende y libera a los
delincuentes más peligrosos, que con cárceles como las que actualmente se
tiene, no realizan la readaptación de nadie.
La policía no tiene armamento que compita con el que tiene
la delincuencia, no está equipada y el armamento confiscado a la delincuencia
no es aprovechado para armar a la policía.
La sociedad, tiene dos enemigos, una la delincuencia
organizada que trabaja en solitario, otra la falta de eficacia de las leyes,
emanadas de quienes nada hacen por que estas se cumplan, es decir los tres
poderes que componen en México un ineficaz gobierno, que abarca sus tres
niveles.
Las preguntas son: ¿Confías en la policía que te cuida?
¿Existe una policía científica que sirva a la población? ¿Para qué sirve tener
una mala policía?
Por supuesto tú tienes la mejor opinión y la mejor acción.
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