lunes, 14 de marzo de 2016
viernes, 11 de marzo de 2016
Empresas de seguridad privada deben actuar con apego a derechos humanos
- El Consejo de Seguridad Privada de la entidad rindió protesta ante titulares de CESC y Codhem
Toluca, México.- El combate a la delincuencia requiere de la
coordinación de todos los sectores de la población, no sólo el empeño de las
instituciones, por ello las empresas de seguridad privada deben ceñir su actuar
a los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo,
honradez y respeto a los derechos humanos para garantizar la seguridad y la
tranquilidad de las personas.
Al encabezar la entrega de Constancias de Autorización a 61
empresas de seguridad privada, el Comisionado Estatal de Seguridad Ciudadana,
Eduardo Valiente Hernández, en compañía del Presidente de la Comisión de
Derechos Humanos del Estado de México, Baruch Delgado Carbajal, mencionó que la seguridad publica atañe a
todos los sectores de la sociedad, debido a que la delincuencia no hace
distingos ni discrimina cuando se comete, dañando por igual a personas físicas,
morales e instituciones.
En el auditorio “Mónica Pretelini” de la Codhem, subrayó la
necesidad de coordinar esfuerzos entre autoridades y empresas del ramo, que son
consideradas auxiliares en las tareas de seguridad pública, a fin de garantizar
paz y seguridad a la población de la entidad.
Asimismo en su carácter de Presidente del Consejo de
Seguridad Privada del Estado de México, Valiente Hernández tomó protesta a los
integrantes de dicho cuerpo colegiado, quienes asumieron la responsabilidad para mejorar la calidad de
los servicios que ofrecen, a fin de actuar dentro del marco de la legalidad.
Compartiendo diálogos conmigo mismo
Ámese; y cuando se quiera, pruebe amar a sus próximos
Confieso que me gusta levantarme enamorado
de la vida, nada me crece más que quererme,
y advertir que cada corazón es único
para poder saciarme de dichas y comprender,
que todos somos parte del poema,
y que el poema cohabita en fundirse las miradas,
en un mismo pulso, en una idéntica pausa.
Hemos venido a conocernos como caminantes,
a reconocernos como camino,
a reencontrarnos con la verdad del verso,
del que no debimos ausentarnos y al que siempre
hemos de volver para envolvernos de paz,
que es nuestro auténtico estado de la mente,
nuestra innata disposición por lo armónico.
Necesitamos que la armonía retorne al ser,
de otro modo la vida es un sin vivir,
donde nadie respeta a nadie,
mientras el caos se amontona en doquier esquina.
Cuando el desconcierto nos gobierna,
necesitamos desesperadamente otros conciertos,
que nos encaminen al orden, el sueño del alma.
Cuando falta piedad en nuestros interiores,
todo se desmorona, nada se construye,
el amor deja de ser el motor de nuestra existencia,
y el único triunfo es el poder por el poder,
la cumbre o el precipicio,
como si nuestra razón de ser fuese de dominio,
cuando el señorío es más de sostén que de podio.
La pasión de dominar es el más terrible de los vuelos
humanos, la más horrenda de las enfermedades,
el más mísero de los lenguajes,
pues si el someterse es despreciable,
aquel que no vive para donarse,
tampoco vive para amarse,
y quien no se ama, difícilmente puede ser amado.
Víctor Corcoba Herrero
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