lunes, 7 de noviembre de 2016

Llama EPN a definir agenda común para establecer una política de estado en materia de Seguridad Pública

  • Cuando inició esta Administración, en 2012, era evidente que en los seis años anteriores el clima de violencia y de inseguridad había aumentado los indicadores de forma muy drástica, afirmó.
  • La participación del Gobierno Federal de ninguna manera supone sustituir o reemplazar los esfuerzos que deben realizar las autoridades locales. La participación siempre dispuesta del Gobierno de la República es subsidiaria, es en apoyo y en respaldo, resaltó.

El Presidente Enrique Peña Nieto resaltó hoy el compromiso del Gobierno de la República para que, junto con las autoridades de los distintos órdenes de Gobierno y con la sociedad civil, se establezca una agenda en común para definir una política pública de Estado en materia de seguridad pública.

“Definamos una agenda que nos permita afinar con mayor precisión, la política que en materia de seguridad pública debe seguir el Estado mexicano”, subrayó al inaugurar el 5º Foro Nacional Sumemos Causas, Por la Seguridad: Ciudadanos + Policías.

Recalcó la necesidad de definir, entre todos, “la agenda de hacia dónde debemos caminar, a partir de la experiencia que tenemos de los años que hemos transitado para atender este tema”.

“Velemos porque tengamos hacia adelante claridad en el rumbo, definición de una política de Estado que sea, incluso, de orden transexenal, y la participación que sociedad y Gobierno deberemos tener para acometer este gran reto”, añadió.

El Primer Mandatario también destacó la necesidad de reconocer los avances que se han alcanzado en la materia, aunque, señaló, aún son insuficientes. “Sí ha habido cambios cualitativos y cuantitativos en términos de lo que hemos logrado como sociedad, si bien es cierto que no estamos aún satisfechos”, agregó.

Reconoció que más allá de los números duros y las encuestas, las cifras muestran que el tema de la seguridad está latente en la percepción “y sigue mostrándose como uno de los de mayor inquietud para la sociedad mexicana”.

Indicó que cuando inició su Administración, en 2012, “era evidente que en los seis años anteriores el clima de violencia y de inseguridad había aumentado los indicadores de forma muy drástica”.

Como ejemplo, mencionó que “el secuestro se había incrementado en 90 por ciento; el homicidio doloso también casi se había duplicado, de 2006 a 2012 había crecido 85 por ciento; y la extorsión había crecido 130 por ciento”.

Refirió que “el indicador más reconocido en todos los países para poder afirmar si un país es o no seguro, si una entidad es o no segura”, es el de homicidios dolosos cometidos por cada 100 mil habitantes. “Y ahí, en 2012 cuando asumimos la responsabilidad en el Gobierno Federal, el indicador estaba casi en 23 por cada 100 mil. Hoy, ya desde el 2015, seguramente en 2016 se mantiene en el orden de 17 por cada 100 mil habitantes”, aseguró.

El Presidente Peña Nieto explicó que este es un indicador promedio de la realidad nacional, y que hay entidades en las que el mismo indicador incluso está por debajo de 5 por cada 100 mil habitantes, así como hay otras en las que “está muy por encima del promedio”. Esto quiere decir que “en nuestro país vivimos diferentes realidades, y en las distintas entidades federativas del país este indicador nos da señales de que en algunas hay una condición mucho más crítica en términos de inseguridad que en otras entidades federativas”, precisó.

Añadió que 2015 fue un año “en el que sí hubo una disminución en prácticamente todos los delitos cometidos, del fuero común, es decir lo que corresponde a la autoridad local perseguir, y en el orden federal”. Puntualizó que “el indicador de delitos cometidos, cualquiera que fuera su tipo, denunciados ante la autoridad en los ámbitos federal y local, mostraron una disminución de casi 20 por ciento”.


Tras insistir en que “no estamos satisfechos”, reconoció que en 2016 se registró un repunte “que hoy estamos tratando de revertir con la coordinación y con esfuerzos muy específicos” orientados a los 50 municipios en los que se concentra el 42 por ciento de los delitos cometidos.

Algo más que palabras

Bienvenidos los cambios, pero con respeto
(a diario somos traicionados por el porte de lo que no es)

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor
Los tiempos cambian y nosotros, la especie humana, también modificamos nuestras actitudes y comportamientos. Mientras la fija estática tiene poco de humana, lo estético si debe formar porción nuestra. Además, no sólo andamos en continuo movimiento, con nuestro cambio de obrar sin miedo, requerimos de una libertad interna que hemos de saber respetarla cada día. Todos nos merecemos, como seres pensantes, tener un dominio absoluto sobre el yo. Cada cual, por sí mismo, ha de contribuir a dar valor a la esencia de la vida, a través de su modo de ser y de vivir, máxime en un momento de cambios profundos, que si hay algo que se debe alimentar, es recuperar lo humano en todas sus dimensiones. Lo inhumano no puede persistir. Tampoco podemos omitir los territorios de mentiras que nos ofrecen. Tenemos que reconocer la abundancia de falsedades que se respira por todo el planeta, mediante discursos de odio y resentimiento que nos llevan a la perdición total.

Sea como fuere, deberíamos recapacitar y entonar otros abecedarios más cercanos, menos fríos, pues el futuro no está en saldar cuentas a nadie, sino en convivir cada vez más unidos, más hermanados en definitiva. La marcha organizada en Madrid, el mismo día de la investidura del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, es un claro testimonio de esa hipocresía reinante, pues no se puede agitar socialmente ninguna ilegitimidad, en una elección totalmente democrática. Lo rotundamente antidemocrático, precisamente, es que dicho movimiento haya contado con el apoyo de parlamentarios, actuando contrariamente a lo que representan y de lo que forman ellos mismos parte. Este mundo de contradicciones, que aísla, enmaraña y separa, que enfrenta y activa el desasosiego desde la más probada invención, si que merece la crítica y la exclusión de nuestros horizontes. Que nadie se escude en nosotros a través de la farsa.

En todo caso, ni debemos lavarnos las manos jamás, ni tampoco encerrarnos en nosotros mismos. Ahora bien, bienvenidos los cambios; pero con respeto y consideración hacia todo ser humano. Quien es auténtico, no quiere que le confundan ni confundirse, asume la responsabilidad por ser lo que es, y también se reconoce emancipado de cualquier poder. Emanciparse es la mayor de las liberaciones en un ambiente de tantas esclavitudes. Naturalmente, lo vengo diciendo en sucesivos artículos, es hora de indultarse asimismo y de tener voz propia, de renovarse hondamente en todas nuestras habitaciones interiores, de mirar hacia dentro de nosotros y también hacia fuera, con la autenticidad que se nos exige por imperativo de conciencia humana, para no tener luego que lamentarnos.

Es característico del espíritu humano libre, reflexionar sobre estos vaivenes, ser partícipe de estas internas transformaciones, huyendo de la mentira, de lo que no es verdadero, pues únicamente desde la verdad puede construirse ese mundo más justo y fraterno. A diario, para desgracia de todos, somos traicionados por la apariencia de la verdad, engañados por el porte de lo que no es, y esto no es saludable para nadie. Fiel reflejo de este clima de incertidumbres, es la intranquilidad que todos llevamos consigo, cuando es desde la tranquilidad del alma, la manera de gozarse y de recrearse en la sabiduría que esto genera.

La mentira, tan cruel como la verdad mal entendida, nos lleva a un callejón sin salida. Ya no sólo al caos, a nuestra misma destrucción como especie. Todos conocemos ciudadanos que han vivido para el odio y han suprimido todo el amor dentro de sí mismos. Han hecho de su vida una verdadera ficción. Ojalá descubriésemos que el mejor modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele. Por eso, es importante tener tiempo para nosotros, para poder hacer silencio y observar. Hoy más que nunca tenemos que asegurar entre todos que se respeten los derechos humanos, independientemente de su color político, etnia o religión. A mi juicio ha de ser prioritario evitar atrocidades futuras; de ahí, la necesidad de impartir justicia a las víctimas y de poner orden en un mundo tan convulso, por tantas injusticias aglutinadas.

Volviendo a ese cambio de época, continuo e inevitable, a ese factor dominante de la sociedad presente, lo que implica poner en clave humana la convivencia. El diálogo, con la multiculturalidad, ha de ser el gran instrumento y el lazo común de la sociedad. Estamos predestinados a entendernos, a convivir socialmente, aunque los escenarios sean diversos, ya que cada situación es distinta, también cada ser humano tiene un ritmo diferente de adaptación y aceptación a las nuevas situaciones, lo que nos exige una apertura y generosidad sin límites. Lógicamente, es hora de respuestas colectivas. Sólo así se podrán superar actitudes de desconfianza y promover una cultura concurrente, que genere cohesión social y humanidad entre sus caminantes. En este sentido, con gran acierto a mi manera de ver, Naciones Unidas acaba de reivindicar el papel de las ciudades como fuente de desarrollo global e inclusión social. Idéntica aplicación hemos de hacer con el entorno rural, fortaleciendo las capacidades y los recursos, ayudando de esta manera a garantizar algo tan básico como es la seguridad alimentaria mundial.

Indudablemente, el mundo contemporáneo tiene necesidad de líderes prudentes que impriman un nuevo modo de vivir, una nueva manera de convivencia más nítida. Quizás tengamos que cambiar de lenguajes, ser más accesibles, prestando más atención a los que nadie quiere atender ni entender. Ya está bien de ponernos corazas para no ver lo que debemos ver. Apenas sufrimos por nadie, somos una sociedad insensible, que no cuida a los enfermos, a los ancianos, ni tampoco les permite hablar. Sin duda, ante este bochornoso contexto, necesitamos otros paradigmas, que nos ayuden a volver a reubicarnos como familia. No podemos permanecer desorientados, sin criterio alguno, porque tal desconcierto nos llevará a tomar caminos equivocados, a la confusión permanente, y esto es nefasto para un linaje que aspira a una mentalidad empática con cualquier ciudadano. Para esto, naturalmente, tenemos que salir de nosotros, para escuchar y oír, para acompañar y acompasar ritmos y facilitar el encuentro de timbres y tonos entre culturas. A mi juicio, es significativo leer la realidad, haciéndole frente, sin catastrofismos, con el valor necesario que da la ilusión de levantarse y renacer.


Tal vez tengamos que propiciar un cambio testimonial, de coherencia entre lo que decimos y realmente luego hacemos. Tenemos que aprender a suscitar humanidad. Y no ir por aquí, por allá, como autómatas, sin verter una lágrima ante los auténticos sollozos de la gente. Si importante es saber reír, también lo es saber llorar con el análogo nuestro, no vaya a sorprendernos la muerte sin haber sentido pasión alguna o compasión por nadie. Sobrevivientes yazidi y defensores públicos como Nadia Murad y Lamiya Aji Bashar, personas galardonadas este año con el Premio Sajarov del Parlamento Europeo para la Libertad de Pensamiento, cuya entrega se llevará a cabo en Estrasburgo el 14 de diciembre, debe hacernos cuando menos recapacitar. Con la concesión del citado reconocimiento, todos los moradores de este planeta han de escucharles, pues están demostrando que su lucha no ha sido en vano y que siguen dispuestas a dar lo mejor de sí por reencontrar la esperanza en un mundo tantas veces desolado. Al fin y al cabo, cada ser humano desde su hábitat ha de dar testimonio, como fiel hacedor de su tiempo, de lo que le ha tocado vivir. Así podremos meditar, tanto las generaciones actuales como las venideras. 

domingo, 30 de octubre de 2016

Choque de vehículos deja 7 lesionados en Valle de Chalco


El accidente ocurrió alrededor de las 17:00 horas del día sábado 29 de octubre del 2016, sobre la Avenida Alfredo del Mazo, esquina con norte 30 de la Colonia Independencia, donde arribaron elementos de Protección Civil y Bomberos de Valle de Chalco a cargo del Director General, Pablo González Carrillo, quienes de manera coordinada con la Policía Municipal dieron atención inmediata a los heridos que fueron trasladados a los nosocomios más cercanos.