viernes, 11 de diciembre de 2020

Fundación “Comprometidos con un Ángel A. C.” realizó entrega de apoyos a personas vulnerables de Valle de Chalco Solidaridad.

Valle de Chalco Solidaridad, Estado de México.

A través del taller “Comprometidos con la Discapacidad” encabezado por la Lic. Mónica Luna Galicia, Secretaria General de la Fundación Comprometidos con un Ángel A. C., acompañada de equipo de trabajo, llevó a cabo, de manera incluyente, la entrega de medicamentos, de una silla de ruedas y una andadera a beneficio de las personas de la tercera edad y con discapacidad. El objetivo de este taller fue concientizar a los habitantes sobre aquellas personas que presentan alguna discapacidad o deficiencia, para que sean vistos, como personas con igualdad de derechos.


Sugieren a empresas y gobierno conducirse con integridad para lograr una recuperación resiliente de la pandemia

Ciudad de México.

La International Chamber of Commerce México (ICC México) exhortó a las empresas y el sector público a conducirse con integridad, buscar mayor transparencia en la utilización de los recursos para lograr una recuperación resiliente dentro de la pandemia por Covid 19, pero siempre guiada por una línea de honestidad y de ausencia de corrupción.

 

Diego Sierra, presidente de la Comisión Anticorrupción de ICC México destacó que para evitar las malas prácticas se debe “fortalecer y ayudar a consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción” y para lograrlo hoy es necesario que sean designados los magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, “un pendiente muy importante de esta administración por falta de consenso político”.

 

Otro tema fundamental es la plataforma del Sistema Nacional Anticorrupción, que a su parecer debe estar también en manos de los ciudadanos y entender que el combate a la corrupción no es una tarea sólo del gobierno, sino también de las empresas y los ciudadanos.

 

Este día la ICC México y sus contrapartes en Iberoamérica realizaron una rueda de prensa con motivo del Día Internacional contra la Corrupción, que se celebrará mañana 9 de diciembre, donde se comprometieron a impulsar la agenda anticorrupción como uno de los principales factores para promover la inclusión social y el crecimiento económico en la región en el contexto actual de la pandemia.

 

Para el caso de México, el vicepresidente de la Comisión Anticorrupción de la ICC México, Diego Durán de la Vega, agregó que se debe reconocer que se están realizando esfuerzos importantes para mejorar esa situación como el impulso que se hizo al renovar la Procuraduría General de la República y convertirla en una Fiscalía; los esfuerzos de la administración pasada como de la actual de impulsar el Sistema Nacional Anticorrupción, como una importante fuente de cambio.

 

“Los estados van bien en la tarea de replicar el modelo nacional, aunque algunos están deteniendo el avance y fortalecimiento del sistema y aquí es importante hacer una alianza entre ciudadanos y organizaciones como ICC para seguir insistiendo en que se termine de implementar el SNA”, añadió Durán de la Vega, quien agregó que hasta no verlo completo, “no podremos decir que se puede avanzar en el combate a la corrupción”.

 

Agregó que los mexicanos de hoy le apostamos a educarnos a nosotros mismos como ciudadanía, porque nos educamos y crecimos en un México muy diferente al que estamos actualmente. Por lo mismo, es alentador ver los paradigmas nuevos de apostarle a la integridad, de apostarle a la anticorrupción.

 

Asimismo, observó que 2021 no pinta muy bien porque es conocido que en los años de crisis es en donde se detonan las cuestiones de corrupción y fraudulentas, por lo que “debemos estar todavía más preparados y más atentos y listos para combatir la corrupción que se está viendo ahora y la que vendrá el año siguiente”.

 

Diego Sierra dijo que es urgente pero tampoco se puede correr prisa con un sistema que cada día será perfectible, porque apenas han pasado dos años del actual gobierno y pareciera mucho tiempo, pero insuficiente para combatir un problema de la dimensión del que hay que combatir”.

 

Recordó que la Ley de Prácticas Corruptas en el extranjero fue creada en 1977 pero no fue aplicada hasta casi 2000 en los Estados Unidos. Y nuestro Sistema Nacional Anticorrupción fue creado en 2016. Posteriormente fueron realizadas reformas de carácter penal y administrativo, y más adelante los esfuerzos se paralizaron porque todo se centró en la campaña política de 2017-2018.

 

Y al ser cuestionado sobre los casos recientes cercanos al presidente de México, dijo que deben investigarse por las autoridades competentes y encontrar y castigar a los responsables si los hubo. "Si es frustrante ver que ante un discurso tan avasallante de atribución de triunfos muy contundentes de eliminación de la corrupción por parte de algunos de sus integrantes y ver que se sigan detonando este tipo de eventos, por supuesto que es frustrante, pero eso no quiere decir que no están siendo combatidos.

 

“Necesitamos estar atentos, vigilantes, alertas y propositivos en contribuir desde ICC México a la agenda anticorrupción de nuestro país; vamos a seguir señalando los pendientes que existen en la configuración y consolidación del SNA tales como la plataforma digital nacional y la designación de los magistrados anticorrupción”.

 

Y agregó que la actual administración ha hecho esfuerzos muy importantes para seguir impulsado la agenda de combate a la corrupción y al respecto, ICC México se solidariza con esa causa, la cual es perfectible, incluso desde el ámbito del lavado de dinero.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Algo más que palabras

Asumamos otros modelos de comportamiento

“Nuestro mayor tesoro son los corazones unidos”

 

Somos una generación que hemos perdido actitudes de decoro y compromiso; nuestro comportamiento como especie pensante muestra una imagen desastrosa, sin autenticidad ni principios en la mayoría de las ocasiones. Fracasan los liderazgos y, también nos frustramos nosotros, con nuestro propio obrar. El yugo de la opresión, el reinado de la falsedad y la dominación de un poder sin escrúpulos, nos está destruyendo el innato proyecto de vivir unidos. Desde luego, nuestro primer y urgente deber radica en liberarnos de adoctrinamientos socialmente dañinos. Los dirigentes han de ejemplarizar mucho más sus acciones. Son personas influyentes; y, en todo tiempo entonces, han de marcar una ruta trazada con claridad que haga posible la convivencia, o si quieren ese bienestar de vida que ha de globalizarse y no privilegiarse en unos pocos. Ahí radica el verdadero estado social, en el descubrimiento de los valores a través de las obligaciones que todos, como ciudadanía, tenemos. Ya está bien de politizar lo que es poético, de desmoralizar actitudes en donación, de cultivar el culto de lo inmoral; lo que conlleva, la envida y la rivalidad entre semejantes, el derroche de algunos y la miseria de otros.

 

Nos conviene, en consecuencia, renacer con otras moradas más solidarias y abiertas a todas las culturas. Por consiguiente, hay que abandonar la ilusión de esos países que nadan en la abundancia, mientras otros se ahogan en sus infortunios; también la táctica de esas gentes que se piensan autosuficientes y que juegan con las apariencias más putrefactas del camino. Despojarse de la ética, de esas raíces estéticas como base de la moral, es contribuir a nuestra propia destrucción como linaje. Por eso, la lección del COVID-19, debe hacernos repensar sobre nuevas actitudes y comportamientos. Cada cual desde sus pasos, es evidente, que tiene que mostrar una responsable actuación viviente. No hay nada que ocultar, máxime cuando uno no vive para sí, sino que ha de vivir para donarse. Esto sería un nítido proceder. Y más, ahora en este preciso momento, que la epidemia ha empujado espectacularmente al alza el número de gentes que necesitan asistencia humanitaria. Tanto es así, que Naciones Unidas acaba de hacer un llamamiento para evitar la hambruna, luchar contra la pobreza, mantener a los pequeños vacunados y en la escuela. Sea como fuere, adquirimos una gran misión que cumplir, y no es otra, que negarse a retroceder en los avances. Tenemos que hallar una salida a esta pandemia, igualmente entre todos hemos de encontrar los cauces pacientes de comportamiento para proseguir nuestra propia evolución; lo que nos exigirá conciliar nuevos rumbos y enderezar estilos de vida, cuando menos más armónicos con nuestra propia naturaleza, de la que formamos parte. Urge, pues, redescubrir las conscientes sendas de la concordia, en particular el camino de la unidad, que ha de partir de la familia, de esa comunidad de amor que teje sueños cada amanecer. No olvidemos que nuestro mayor tesoro son los corazones unidos, haciendo piña sus latidos, que es lo que verdaderamente nos pone en movimiento, y, como tal, ha de tener un adecuado límite ético y moral; de lo contrario, el porte humano se deshumaniza, hasta transformarse en amenaza y desafío de sí  mismo. Será bueno, por consiguiente, que nuestras generaciones más jóvenes vean en nosotros esa actuación vital que debe de tender al aprecio de la naturaleza y a su defensa, dentro de una correcta perspectiva ecológica.

 

Por otra parte, ante la multitud de situaciones inestables, en parte germinadas por nuestros comportamientos agresivos contra los grupos más indefensos, se nos demanda un empeño mayor como sociedad comprometida en la promoción y en la realización de los derechos humanos. Es necesario, indudablemente, construir otra realidad más serena, en la que hombres y mujeres sean tratados de igual modo; lo que nos requiere una posición garante, que afronte tanto los actos violentos como la discriminación, cuestión que no debe tolerarse. Quizás tengamos que complementar todo esto, con actividades formativas, que son las que realmente nos hacen ver los riesgos de estas crueldades. Lograr una mayor seguridad en la vida cotidiana es tarea que a todos nos compete, al menos para actuar con discernimiento, ante la avalancha de contextos verdaderamente repugnantes, como pueden ser los memes, convertidos en un fenómeno social para promover ideas, actuación o estilos, y esta es la razón principal por la que los actores violentos se han sentido atraídos por ellos.

 

Otro aspecto importante es el uso malintencionado de social bots o chatbots. Se trata de algoritmos informáticos que producen contenido automáticamente, interactúan con humanos en las redes sociales e intentan influir en su opinión y maneras. Sin duda, Internet representa una posibilidad extraordinaria  de acceso al saber; pero, también es verdad, que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos al adiestramiento y a la distorsión consciente. Ojalá aprendamos a utilizar bien lo que tenemos. Seguramente, los episodios de acoso cibernético, pasarán a ser agua pasada y no actualidad permanente, cuando sigamos la lógica coherente de lo natural y del sentido común, de la transparencia en las intenciones y en los procedimientos. Pensemos que nosotros mismos nos convertimos en artífices de la rectitud, abriendo horizontes de luz, en los que solo cabe el abrazo permanente y la comprensión continúa.

               

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor

jueves, 26 de noviembre de 2020

Algo más que palabras

El demoledor coste humano de la pandemia

“Hay que salir de esta visión del mundo siniestra que nos lleva al derrumbe”

 

                Necesitamos reponernos como generación, tomar el espíritu solidario como deber y el ánimo cooperante como obligación ciudadana. Sin duda, el COVID-19 es algo devastador, puesto que detrás de los fríos números de las estadísticas, quedan vidas truncadas, corazones heridos, familias hundidas en nuestras propias miserias humanas. Ciudades y pueblos han de responder a la pandemia atacando la desigualdad e impulsando un inclusivo renacer para todos. Este ha de ser uno de los primeros objetivos, para hacer frente a este demoledor coste humano. Las políticas, por tanto, han de centrarse en que todos los avances sean accesibles y asequibles a todos los moradores; esto también significa que la esperanzadora vacuna sea un bien público mundial. Impulsar en todos los gobiernos la justicia social y promover, a la vez, un trabajo verdaderamente digno para todas las personas, asimismo es algo indispensable. Confiemos en que este dolor, nos haga invertir las cosas, al descubrir que nos necesitamos como especie, que todas las manos y todas las voces, además de las sonrisas y hasta las lagrimas, hemos de compartirlas más allá de las fronteras que nos hemos inventado.

Seguramente, los principios y derechos fundamentales de este mundo laboral puedan jugar un papel fundamental en la reconstrucción de nuevas respuestas efectivas y consensuadas que apoyen este espíritu reconstituyente. Ahora bien, quizás nos haga falta, para salir de esta auténtica ruina, otros relatos más reales y de mayor compromiso con los arrinconados por sistemas injustos. Por eso, es vital una toma de conciencia de todos los actores sociales, también de cada uno de nosotros, para que se produzca verdaderamente ese responsable cambio en nuestro propio estilo de vida, en los modelos de producción y de consumo, en las mismas estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad. Algunas de ellas, por cierto, se encuentran contaminadas de corrupción. Desde luego, el clima de inseguridades hace que se vaya creando un terreno fértil para las mafias, que todo lo embadurnan de vilezas y perversidades. Sea como fuere, hay que salir de esta visión del mundo siniestra que nos lleva al derrumbe. Para bien o para mal, cada cual ha de colocar su personal ladrillo. Confiemos en su sentir cabal.

 

En realidad, a todos se nos llena la boca de transformaciones, pero lo innegable es que padecemos una fragmentación tan brutal que paraliza ese reforma, que todos invocamos. Naturalmente, creo que nos falta coraje para iniciar nuevos caminos, ampliar horizontes, tejer otros lenguajes más del alma y poder activar ese futuro verdaderamente equitativo, que tanto pregonamos conjuntamente. Ya está bien de que mientras unos privilegiados derrochan, otros se mueran de hambre. Hablamos, hablamos, hablamos…., pero no hacemos casi nada por modificar esta actitud, por reencontrarnos en ese aliento batallador, capaz de forjar un mundo mejor para toda la humanidad. Este ejercicio de sumar voluntades, de entenderse y consensuar posturas es lo que en realidad nos hace avanzar en la acción personal y comunitaria. Pensemos que todos tenemos algo que aportar; téngase en cuenta que nuestra entrega a los demás lo que acrecienta es la supervivencia del “nosotros”, o sea, la continuidad del linaje.

 

En efecto, la gran lección del COVID-19 debe ayudarnos a despertar de este endiosamiento que nos aísla, pues en realidad no somos nadie para excluir nada, ¡nos necesitamos todos! Hemos de apiñarnos para trabajar juntos, apoyándonos unos a otros, para luchar contra la ideología del odio, la sed de venganza que persiste en muchas existencias y el hambre de justicia que aún perdura en gran parte de la ciudadanía. Por desgracia, aún no tenemos vacuna contra estas maldades, ni contra esa disposición maligna que nos deja sin aire, además de permanecer envueltos en la escalada de la miseria, la desorientación causada por la plaga de la desinformación y la falta de valores, como resultado de la parálisis docente y también económica derivada de la actual epidemia.

 

Puede que nos sorprenda, no tardando mucho, un efecto dominó de bancarrotas, que sumada a esta deshumanización que venimos cultivando desde hace décadas, nos deja sin nervio para luchar; en un momento difícil, en el que nos enfrentamos al mayor conjunto de desafíos globales, desde el terreno de la salud hasta el de la economía, el clima y nuestra propia subsistencia, libre de violaciones y violencias. Evidentemente, hoy más que nunca, no podemos perder el tiempo en discusiones absurdas. Ha llegado el momento preciso de reconstruir lo derrumbado, de coordinar lo descoordinado, de cooperar en aquellos desatendidos, actuando sin adormecerse, ya que el adecuado camino diario se gana, como la vida misma se posee, sólo dándola, ofreciéndola a los demás como servicio. Al fin y al cabo, no es cuestión de ir tirando, tampoco de continuar el andar sin desgastarse ni gastarse. En consecuencia, es menester salir de este estado de confrontación y pasar a que se haga realidad la universalización de los derechos humanos, utilizando nuestro entusiasmo permanente a través de la cultura del abrazo entre sí. Toca, por ende, laborar para comprenderse.

 

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor