jueves, 16 de septiembre de 2021

Algo más que palabras

Cargar con el ahora para la sanación del planeta

 

“La saludable gente se desprende de todo y practica el corazón, se reencuentra con la capacidad del amor y del servicio, donándose y compartiendo momentos, más allá del interés mundano de los favorecidos”.

                              

Justo, ahora, en este preciso momento, nos toca cargar con el instante y observarnos, siempre en positivo, que es lo que en realidad nos fortalece para poder salir de este mundo en crisis. Sea como fuere, hemos de reconocer que muy pocas gentes proceden de un ambiente fácil, pero tampoco se trata de hundirse en las tribulaciones, sino en fortalecerse y renacer. Evidentemente, toda existencia está delimitada por innumerables proyecciones del ambiente humano. De ahí, lo vital que es repensar sobre los andares, con ese universo de relaciones conciliadoras, a través de una palabra de luz e inspiración. Quizás tengamos que practicar más la entrega y no el apartarse como sucede, en ocasiones, con los perversos ambientes digitales. La inmersión en el mundo virtual nos ha dejado sin tiempo y, además, nos ha distanciado de esa mirada alentadora de la que andamos hambrientos, ante la falta de diálogo y de transparencia, las formas de doble vida y los fondos de crueldad dominantes. Por eso, es primordial tomar conciencia de lo que uno es, o ha dejado de ser, reaccionando con decisión, para volver a cultivar los sueños y lograr reinventarnos nuevamente; a pesar del aluvión de aire contaminado que nos deja sin entrañas para conseguir respirar. No en vano, la mejor sanación es una atmósfera de libertad.

 

Ahora bien, ¿acaso soy libre si mi análogo se halla aún encadenado a la pobreza? Consideremos la situación. Tal vez, por ello, necesitemos alivio y consuelo, así como otros puntos de referencia global. La insatisfacción de la vida y la frustración, perduran en multitud de caminantes. Lo bueno de cargar con él ahora es mirarse interiormente y rectificar, para alcanzar a discernir los caminos y no caer en la trampa de lo que imponen los dominadores, obsesionados con el poseer y el esclavizar. Por tanto, hemos de bajar de los pedestales, actuar unidos y en servicio permanente, como auténticos poetas en guardia. Nos merecemos otras rutas más mediadoras, más cooperantes entre sí y mejor trazadas, para llevar a cabo una transición a los lenguajes armónicos, ya no solo a través de otros bríos confortadores, sino también con el propio desvelo del ser que todos llevamos consigo, mediante esa inherente capacidad de adaptación real que las personas tenemos para enfrentarnos a las situaciones adversas de nuestra vida y al modo en cómo nos sobreponemos a ellas. Sólo hay que mirar a esa saludable gente, que se desprende de todo y practica el corazón, se reencuentra con la capacidad del amor y del servicio, donándose y compartiendo momentos, más allá del interés mundano de los favorecidos. Sin duda, hemos de abrir nuevas ventanas de luz. Las sombras del colapso de los servicios básicos nos atormentan el presente y nos dejan con la agitación y el conflicto permanente. En cualquier caso, no hay mejor sanación que reponerse de los males, nunca vengarlos.

 

Desde luego, tenemos que inclinarnos por caminos óptimos, universalmente protectores, para un ahora socialmente hermanable. La COVID-10 ha subrayado la importancia crítica de lograr la protección social universal. Cada ser humano requiere ser asistido de un modo o de otro. Por sí mismo nada es capaz de hacerse y aún menos de rehacerse. La lucha contra ese ensimismado ser, que no se conjuga con los diversos tiempos, tampoco es fácil. Renunciar a las persuasiones del mal y elegir el bien es tarea profunda, máxime en un tiempo con tantos sembradores en la red digital, de odio y venganza. La liberación como forma de gobierno y espíritu para a los gobernados es también otra de las asignaturas pendientes. Por si fuera poco, y tras de sí, hay que garantizar de verdad, la protección de los trabajadores humanitarios y facilitar al acceso de la ayuda de socorro para las personas necesitadas. En el ahora prevalece, por desgracia, ese mundo desfavorecido. Ciertamente, no es nada fácil la sanación del planeta, cuando no se dignifican vidas humanas, ni se considera el cuidado de nuestra casa común, y la falsedad prolifera como abecedario de palabras. Ojalá, más pronto que tarde, despertemos en un cuidado generoso. Me niego, por consiguiente, a que esa renombrada “nueva normalidad”, prosiga enferma de injusticias, con desigualdades como jamás, y en degradación humanística y ambiental. Nos merecemos, hoy por hoy, un rumbo de acercamiento entre análogos, que no está tanto en las meras palabras inclusivas como en sacrificarse por el otro. Hagámoslo presencia y presente, por el bien de todos.

 

 

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor


 

Miguel Gutiérrez recibe Premio a las Mejores Prácticas de Gobiernos Locales

Chalco, Estado de México.

Miguel Gutiérrez Morales, Presidente Municipal Constitucional de Chalco, recibió por parte de la Revista Alcaldes de México, encargada de difundir experiencias de gobierno exitosas y factibles de ser replicadas, el Premio a las Mejores Prácticas de Gobiernos Locales en la categoría de Eficiencia Presupuestal, el cual fue otorgado como un reconocimiento a los logros alcanzados en el municipio.

 

Durante la ceremonia de premiación, la cual fue realizada de forma virtual debido a los protocolos sanitarios derivados de la actual pandemia, el Alcalde afirmó que este reconocimiento es fruto del trabajo coordinado de todas las áreas administrativas del Gobierno de Chalco 2019-2021, trabajo que fue evaluado por la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado de México.

 

Así mismo, Gutiérrez Morales compartió que, con la implementación de esta política pública, se incrementó en un 71 % la recaudación en el municipio y se recuperó la confianza de los ciudadanos, pues hoy pagan puntualmente sus impuestos, ya que están confiados en que se invertirán en más obras y acciones en favor de todas y todos. El Edil aprovechó para agradecer a los ciudadanos que viven en el Municipio, así como a todo su equipo de trabajo y a la Revista Alcaldes de México por el premio otorgado.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Sin reporte de pérdida de vidas humanas o daños materiales tras sismo de 7.1: presidente


El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que no hay pérdida de vidas humanas ni daños materiales mayores tras el sismo de 7.1 registrado este martes con epicentro en Acapulco, Guerrero.

“Afortunadamente no tenemos hasta ahora ninguna información sobre pérdida de vidas humanas, eso es lo que puedo informarles”, afirmó en un mensaje a través de sus redes sociales.

Desde Palacio Nacional expuso que el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, realizó una supervisión en zonas militares tras el cual reportó que todo se encuentra en orden.

Precisó que en Puebla, Morelos, Oaxaca, Guerrero y Ciudad de México hasta ahora no se tiene conocimiento de daños importantes en inmuebles e infraestructura.

Algo más que palabras

Múltiples crisis humanitarias

 

“El soplo asistencial tiene que caminar por todos los rincones del mundo”.

 

 

Vivimos tiempos difíciles en todos los continentes. El agravamiento de situaciones verdaderamente escandalosas nos deja sin aire. Hoy más que nunca, por tanto, se requiere la unión entre los moradores de la tierra, al menos para hacer frente al aluvión de crisis convergentes que nos acechan, que son considerables y variadas. Para empezar, tenemos que hallar otros vientos más humanos y saludables. Nos movemos en un ambiente contaminante que nos amortaja el alma. La sociedad tiene que soportar los elevados costos de este espíritu corrupto que nos está dejando sin fuerza; y, lo que es peor, sin vida para poder renacer y levantarnos. Son multitud las penurias que han de soportar muchos de nuestros análogos. Necesitamos respirar otras atmósferas menos repelentes, que donen vida y no la resten, que siembren paz y no conflictos, que generen lenguajes de amor y no de venganza. Porque, al fin, la desolación que soportamos es tan fuerte que hemos enfermado por completo.

 

Sin duda, la capacidad de entusiasmo se ha devaluado, en parte por esa ausencia de salud espiritual de nuestro propio linaje. Requerimos de otros ojos, de otros oídos y de otro tacto, para batallar por unos horizontes mucho más regeneradores. Andamos a la deriva y esto no es bueno para nadie. El soplo asistencial  tiene que caminar por todos los rincones del mundo. Hay que ampliar el acceso humanitario si queremos vislumbrar un futuro más equitativo. Todas las culturas tenemos que hablar con una sola voz, para conciliar actitudes y mantener los derechos humanos, para poder ser agentes reconciliadores, mujeres y hombres de paz. También los que nadan en riquezas, tampoco se sentirán tranquilos, si no cuentan con la estimación de los demás. Así, pues, para salir de este desánimo circundante, la mejor terapia es la de tomar otras miradas que modifiquen nuestros interiores, el propio corazón, para entonar el cambio de la unidad reconciliada. Al fin y al cabo, lo trascendente, es poder dormir sin miedo y despertarse sin angustias.

 

Precisamente, esta sociedad dominadora y salvaje, requiere con urgencia hablar claro y profundo, para poder emigrar de este suicidio global que es la violación de la verdad. No hay mayor tormento que la mentira permanente. La falsedad nos tritura ese aire libre que todos precisamos para transitar por la vida. Por desgracia, nos pasamos el tiempo desacreditándonos unos a otros, hasta llegar a la diabólica expresión perversa que aviva los conflictos y fomenta las divisiones. De este modo, no podemos saltar de este enjambre de crisis. Desde luego, el mejor antídoto contra este torrente de simulaciones, no son tanto las tácticas tomadas como el propio talante de las personas, dispuestas a entrar en sintonía, a comprenderse y a entenderse a través de un diálogo sincero entre todos y con todos, que es lo que en verdad tienen el potencial de transformar nuestras vidas y también nuestro planeta a través de una auténtica energía, capaz de armonizar modos y modales, a la hora de cohabitar y de coexistir.

 

En consecuencia, nunca es tarde para alejarse de las múltiples crisis humanitarias que nos dejan sin respiración; de ahí, lo importante que es mantener el abrazo permanente y las fronteras abiertas. Echémosle imaginación al momento, no perdamos el afán y tampoco el desvelo para cancelar una época e inaugurar otra, promoviendo actuaciones responsables, fuertemente atraídas por el ideal de lo solidario. Los vínculos siempre están ahí, ayudando a vivir los momentos de dificultad, haciendo familia, creciendo en tronco, progresando en rama en suma. Ciertamente, puede que tengamos que atravesar el rio para ver nuevas perspectivas, donde impere la voz de lo justo y no quede ahogada por el injusto fragor de las armas. Hay que desarmarse. El propósito ha de ser otro. Vuelva la palabra a nosotros como espejo de reacción y acción fecunda, retorne la esencia de los ideales a nuestras vidas, reaparezca como estimulante vital la esperanza entre las nubes; porque en este andar por aquí abajo, siempre hay que morir varias veces para después resurgir. Que lo sepamos.

 

 

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor-