jueves, 13 de noviembre de 2014

Vivos se los llevaron, Vivos los queremos: Ayotzinapa


¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!, ese fue el escrito de una pancarta que fue elaborada por estudiantes universitarios y maestros del Instituto Emiliano Zapata, Derecho No. 1, en apoyo a los 43 desaparecidos normalistas de Ayotzinapa Guerrero.
A través de una manifestación pacífica en el municipio de Valle de Chalco, Estado de México exigen a las autoridades competentes la inmediata presentación de los desaparecidos mencionados.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Descubren jumentos mexicanos teoría coopérnica del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos

  • Por si fuera poco el asombro, dichos asnos adelantados, además de analfabetas funcionales, también hablan varias lenguas, entre ellas el chino mandarín.



Por Ernesto Alonso López
CriticaPolitica.MX/ @Critica_Politik
En la información, en general, no hay respeto por lo formal y existe una ausencia total de respeto por lo profundo. Las dinámicas son las lógicas de la presión y la inercia de la inmediatez.

La información, en la mayoría de los casos, es ruido de la comunicación: mediático, distractor. Información descontextualizada. Nadie cuenta de lo de ayer. Lo de ayer no importa, si lo de hoy es lo inmediato. Nadie quiere analizar lo de ayer y lo que nos llevó al hoy.

¿Para qué analizar?... ¿Para qué usar esa parte de la mente que nos permite unir puntos aparentemente inconexos y hacer abstracción?... ¿Abstra... queeeé?... Así es. Abstracción.

Es algo así como un burro que habla y justifica la desaparición, tortura y crimen de 43 estudiantes y dice que no hay que olvidar por qué sucedió, para que ya no vuelva a suceder, pero su principal preocupación no es el abominable suceso, (opus cit.), sino la imagen que damos al mundo. ¿Damos?.. Das lástima, mano. Ahora, sí que como dijo otro analfabeta funcional: ¿y yo, por qué?... O que esto se convierte en una comedia de humor negro chocantísima cuando Zedillo, el de Acteal, le dice Peña: estamos muy mal en estado de derecho. Ah, carajo, y estos… ¿qué saben de eso?... 

Que vayan todos agarrados de las pezuñas y le rebuznen a Human Rights Watch su teoría coopérnica de los derechos humanos y respeto al estado de derecho, porque seguramente acaban de descubrir el agua hervida, el hilo negro, el "know how" de los regímenes totalitarios. Eso, señoras y señores, merece un premio Nobel y también que les den las gracias por sus servicios prestados a la nación y se vayan a vivir plácidamente en la sede del poder, la Casa Blanca, que en realidad son sus patrones, beneficiarios y principales benefactores.

Bueno, al respecto no hay que culparlos tanto, porque es cierto, cada pueblo tiene los líderes políticos que se merece, pero no hay mal que dure cien años, también ha dicho el pueblo, el mismo pueblo que tildó a un cura, que ha padecido la persecución que sufrió Cristo, de afirmar cosas inconcebibles.  Y es que lo inconcebible es que los que se ponen de acuerdo con los de allá, para desaparecer no nomás a 43, sino a toda una nación, si les da la gana, es que sigan ahí tan campantes y sonrientes, con la cínica impunidad que los cobija el sistema putrefacto al que defienden.

¿Y de qué sirve llamar putrefacto a lo putrefacto, si no hay nadie que recoja políticamente, con un poco de vergüenza una añeja demanda de justicia, por los 43 y los del 68 y los del 71 y los periodistas?... Y así podemos seguir... hasta China.

Un estado que no provee justicia, seguridad y paz es todo, menos un estado: Sicilia

  • Carlos Eduardo Pérez Ventura, presidente nacional del Consejo Estatal de Organizaciones, comentó que Iguala fue la gota que derramó el vaso y que este no es sólo un problema de Guerrero y sino de México entero



Cuernavaca, Mor.- "Un estado que no provee justicia, seguridad y paz es todo, menos un estado", dijo el poeta Javier Sicilia esta mañana, al participar en una conferencia de prensa con los integrantes del movimiento #43x43. Ni un desaparecido más”, donde también expresó la urgente necesidad de formar un gobierno civil de salvación nacional.

Javier Sicilia hizo hincapié en que esta caminata es “una manifestación hacia el gobierno que está coludido con el crimen organizado, por los jóvenes, pues la mayor parte de los asesinados, desaparecidos, estudiantes y los cuerpos en fosas e, incluso, los sicarios que alquila el crimen organizado son jóvenes”.

Después de pernoctar en la ciudad de Cuernavaca, esta mañana los integrantes del Movimiento #43x43. Ni un desaparecido más” salieron hacia la quinta jornada de caminata de esta ciudad hacia el puerto de Tres Marías.

Antes realizaron una conferencia de prensa donde además del poeta, estuvieron José Cruz, la Coalición de Estudiantes por la Educación y algunos líderes de Asociaciones Civiles y el SME, quienes hicieron un llamado a la sociedad en general, para sumarse a pedir la presentación de los 43 normalistas vivos, desaparecidos el 26 y la madrugada del 27 de Septiembre.


José Alcaraz, presidente del Consejo de Organizaciones de la Ciudad de México y convocante de la marcha, hizo un resumen de lo que ha acontecido desde este lunes en Iguala y hasta su llegada a la ciudad de Cuernavaca, mencionando que durante el paso por los poblados, lo que la población en los municipios ha expresado es miedo para salir a manifestarse.

Aclaro que #43x43 es un grupo de 43 asociaciones que se han sumado para ofrecer pasos en búsqueda de paz, justicia y dignidad.

La marcha salió de Iguala —el lugar de la desaparición de los 43 normalistas de Iguala— el lunes pasado para exigir al Estado Mexicano que los presenten vivos, se haga justicia a sus compañeros estudiantes muertos y lesionados, pero también para hacer una llamada de atención a la sociedad civil para organizarse y todos juntos generar un movimiento que obligue al Gobierno “a darnos la paz y tranquilidad que nos debe hasta ahora” han dicho sus convocantes.

Carlos Eduardo Pérez Ventura, presidente nacional del Consejo Estatal de Organizaciones, comentó que Iguala fue la gota que derramó el vaso y que este no es sólo un problema de Guerrero y sino de México entero.

Subrayó la exigencia de la aparición con vida de los normalistas y la identificación de los cadáveres encontrados en las fosas de Guerrero.

Destacó que a pesar de las diferencias varios grupos estaban ahí presentes, unidos por lo que dijo: “Ya basta, exigimos que las autoridades se pongan a trabajar; el pueblo se está uniendo”.

Convocó a las asociaciones civiles a congregarse en plazas y kioskos de cada poblado, el domingo 9 de octubre, a vestirse de blanco y manifestarse para decir ya basta a la ola de inseguridad que el país vive.

Por su cuenta Javier Sicilia llamó también a no bajar la guardia y a alzar el tono de la exigencia dentro de la no violencia.

Dijo que lo que une a la Nación es la dignidad de México. Y que caminar, la peregrinación, es una expresión de dignidad, de grandeza para decir "estas calles, estos lugares son nuestros, no de los gobiernos”.

El poeta está preparando con las Universidades la organización de un foro sobre autonomías, convocando a las representaciones de las asociaciones a un diálogo para la búsqueda de una alternativa a los gobiernos.

Finalizó volvió a recalcar que "un estado que no provee justicia, seguridad y paz es todo, menos un estado".

viernes, 7 de noviembre de 2014

Algo más que palabras

  • En todas las guerras hay un afán destructivo total


Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

El ser humano no puede mutilar su propia naturaleza, el hábitat en el que vive. A veces nos exponemos a tantos venenos vertidos por la misma especie que cuesta asimilarlo. Ahí están las miles de personas que resultaron envenenadas a causa de desechos de mercurio arrojados en las aguas por una compañía química japonesa en la mitad del siglo pasado. Lo mismo sucede con los efectos de las guerras actuales,  que solemos contar sus víctimas en términos de personas, obviando casi siempre la destrucción  de nuestro propio medio ambiente. Cuántas veces a causa de los pozos del agua contaminados, de los cultivos quemados, de los suelos dañados, motivados por las inútiles pugnas, degradamos nuestros específicos recursos naturales. Deberíamos recapacitar sobre esto. Naciones Unidas nos insta a ello, a través de la conmemoración del día internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados (6 de noviembre); no en vano, un alto porcentaje de las luchas han tenido alguna relación con la expoliación de los recursos naturales.

Indudablemente, en todas las batallas hay un afán destructivo total, tanto del espíritu de la persona como de su propio hábitat. Nada importa la especie, y con ello, se desvirtúa al propio género humano. En la actualidad, multitud de grupos armados y redes delictivas dañan el planeta con una desbordada cantidad de actividades ilícitas. Son auténticos asesinos de la vida, de aquello que da sentido a nuestra propia existencia, comerciando como ratas sin escrúpulos por la impureza del aire. No entienden que la vida es para vivirla, no para destruirla o derrocharla. La necedad les puede. Es tan fuerte el odio, y en otras ocasiones la avaricia, que todo lo contaminan con sus absurdas hazañas o todo lo llevan para sí. Están dispuestos a todo. Carecen de humanidad y tiene la vista puesta en que todos valemos nada. Por consiguiente, propagan la pobreza, lastran las oportunidades de la gente y socavan sueños que no les pertenecen.

En vista de estas miserables actuaciones, por cierto cada día más extendidas y globalizadas, puesto que tanto en tiempos de paz como de guerra, el medio ambiente continua importando más bien poco, a pesar de tanto ecologista, de boquilla más bien, puesto que es la propia especie, en su globalidad, la que tiene que comprometerse con una gestión verdaderamente sostenible de los recursos naturales. Naturalmente, hay que actuar antes de que nos gane la pasividad la batalla más necia. No podemos quedarnos en la letra, esa ya la sabemos, tenemos que avanzar con otro espíritu, con otras inquietudes, y hacerlo a corazón abierto, sabedores de que la naturaleza nos sustenta como linaje. Por otra parte, uno de los efectos más devastadores del hábitat es el desplazamiento masivo de las personas que huyen de la violencia y la inseguridad, en definitiva de las reyertas, lo que origina una excesiva explotación de los propios recursos naturales. Ciertamente, vivimos en un tiempo difícil, para empezar hemos aprendido a dominar el hábitat a nuestro antojo o capricho, sin antes aprender a dominarnos a nosotros mismos, nuestra propia furia destructiva.

A propósito, el gran escritor francés, Albert Camus, siempre decía que "el gran Cartago lideró tres guerras: después de la primera seguía teniendo poder; después de la segunda seguía siendo habitable; después de la tercera ya no se encuentra en el mapa". Sin duda, no le faltaba razón. Vamos camino de la extinción. Por cierto, a mi me cuesta entender ese creciente número de desplazados forzosos en todo el mundo, lo que nos evoca la incapacidad de los gobiernos y, hasta de la misma comunidad internacional, por poner orden y superar divisiones, prevenir y poner fin a los bretes, a las combates baldíos. Sabemos que las operaciones de mantenimiento de la paz son cada día más complejas, porque son entornos operacionales inseguros y en contextos políticos inestables,  pero es fundamental intervenir de manera fulminante, no sólo para salvar vidas humanas, sino también por cuestiones ecológicas, evitando de este modo que los problemas ambientales sigan creciendo.

Detrás del sufrimiento humano por las pugnas, rivalidades y cruzadas egoístas, también suele cohabitar el sufrimiento devastador del medio ambiente. A mi manera de ver, es muy importante hacer los esfuerzos necesarios para limitar la destrucción ambiental por parte de todas las partes en acción. No olvidemos que es deber de toda la ciudadanía, de cada persona en particular, organización y gobierno, contribuir a preservar las riquezas del planeta para las generaciones próximas.  Las nuevas descendencias, por tanto, han de huir de las guerras, han de decir ¡no! a las guerras con total rotundidad, puesto que a todos nos perjudica, hasta el punto que vuelve bestia al triunfador y vengativo al subyugado. Son tan estúpidas estas controversias, y sobre todo tan inútiles, que yo estoy seguro que terminarían si los fallecidos pudiesen regresar. Por eso, nunca existió una buena guerra, son todas crueles, nefastas, demoledoras; de ahí, que la única manera de vencerlas, no es otra, que  evitarlas.

Nunca los humanos han necesitado tanto activar la voluntad del cambio como en el momento presente, y desde luego, dicha voluntad ha de estar motivada por el conocimiento y la conciencia comprensiva. Si los informes muestran que el calentamiento planetario es ya un fenómeno global causado por los humanos, ya que el consenso científico sobre el origen humano del cambio climático es casi absoluto, y las guerras son mantos de fuego destructor de vida, mientras que los mercaderes de armas hacen fiesta, hemos de hacer algo antes de que sea demasiado tarde. No podemos ser indiferentes a los conflictos que siguen ensangrentado el planeta. Es hora, insisto, de actuaciones. Empezar, sin dilación, por prevenirnos de la explotación del medio ambiente en la guerra y en los conflictos armados, me parece un buen comienzo. Por desgracia, y a pesar de tantos avances, todos los días encontramos una buena ración de salvajismo, de disputas irracionales y usureras, en los diarios de todo el mundo.


Efectivamente, no podemos acostumbrarnos a convivir con las guerras. Si el espíritu guerrillero se apodera del alma humana, apaga y vámonos. No entiendo que celebremos tantos actos para conmemorar onomásticas y centenarios de contiendas, cuando hoy pasa lo mismo, hay pequeñas batallas por doquier lugar. Esta es la realidad. Lamentablemente, continua la pugna de unos contra otros. Las consecuencias de las guerras ahí están, por una parte, niños y mujeres hambrientos, campos de exterminio con vidas humanas, naturaleza al fin muerta, y por la otra, los grandes festejos y la buena vida que se dan los productores de armas. Pero, ¿qué hacemos nosotros por cambiar esto? Ya sabemos que lo incivil no deja piedra sobre piedra, es una salida cobarde a los problemas y lo ha sido desde siempre, y por siempre una derrota de la ciudadanía en su conjunto. Perdemos todos, pierde el planeta. Que lo reflexionemos cuando menos.