sábado, 16 de junio de 2012

Columna


Reflexiones
Por: Francisco Alfaro

INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN LA VOTACIÓN.
Un medio de difusión masiva se convirtió en la forma de difundir imagen y actividades del candidato del PRI. Fueron obvias las maneras de hacer creer a la población que, lo que se hizo pasar como información era la manera de difundir propaganda de Peña Nieto, así cualquier actividad que realizara este personaje se colocó como información, no como lo que realmente era, propaganda y difusión de imagen, por supuesto pagada.

Recordemos que mucha de la población de México, al no conocer otras alternativas televisivas de entretenimiento y a sabiendas que, a falta de cultura, lo único que queda son los programas que humillan, denigran y generan morbo en la población, así como noticieros y programas de supuesto entretenimiento, no tienen más alternativa que ver lo único que conocen.

Televisa se ha dedicado a promover a candidatos que le favorecerán con recursos económicos salidos de los impuestos de la población, en novelas, noticieros y programas de entretenimiento, en su tiempo a Vicente Fox y posteriormente al ex gobernador del Estado de México Peña Nieto.

Con lo anterior se pone en desventaja a los otros postulantes, por lo menos en cuestión de difusión de imagen, pues inflar a una persona para ser visto y conocido, no le agrega un ápice de cultura, no lo hace más leído ni sagaz al momento de responder cuando las preguntas no son previamente vistas ni acordadas.

Podemos ver con esto que; algunos medios de información carecer de ética y son capaces de hacer pasar como información lo que es propaganda.

Es pues necesario poder distinguir lo que son acciones de los diversos gobiernos y lo que son entrevistas de lucimiento de los supuestos gobernantes, donde no existe cuestionamiento, ni crítica, ni preguntas incomodas.

Con este tipo de acciones se denigra el quehacer periodístico y se pone en duda la seriedad de los propios noticieros de televisa, cuestionando con esto el propio quehacer de los informativos de todos los medios.

Pongamos en duda la veracidad de lo que se nos informa, pero saquemos nuestras propias conclusiones, y sepamos distinguir lo que es real de la ficción que los gobernantes quieren mostrarnos, o de lo que quieren que creamos los programas de información.

Las preguntas son: ¿Podremos distinguir lo que es propaganda de lo que es información? ¿Habrá en México algún día políticos honestos que informen la realidad? ¿Seremos capaces de aceptar la realidad aunque no nos agrade?.
Por supuesto tú tienes la mejor opinión.